Sánchez Domínguez falleció el 18 de diciembre de 2024 a sus 98 años. La noticia fue comunicada por el Museo de Arte de Puerto Rico y por la Galerie Lelong & Co, que la representaba desde hacía poco más de 10 años.
Zilia Sánchez Domínguez fue una voz única en el arte latinoamericano. Se destacó como pintora, escultora y grabadora, y construyó una trayectoria de más de 7 décadas. Su partida representa una pérdida importante. El legado que deja es artístico y también de compromiso social: el cuerpo de la mujer y su bienestar son temas que atraviesan toda su obra.
Sus inicios
Zilia Sánchez Domínguez nació en 1926 en La Habana, Cuba. Sus primeros acercamientos al arte se dieron gracias a su padre y a Víctor Manuel, artista cubano que era vecino de la familia.
Estudió arte en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Ya en la década de 1950, logró un reconocimiento en su país por sus pinturas abstractas, obras propias de su estilo inicial.
Tras la Revolución cubana, decidió emigrar. Vivió unas temporadas en Italia, en Canadá y en España. En este último país, se familiarizó con la obra de Antoni Tápies, que despertó en ella el interés por trabajar con materiales poco convencionales.
Su estadía en Nueva York
Sánchez llegó a los Estados Unidos en 1962. Mientras trabajaba como ilustradora, decidió formarse en grabado en el Pratt Institute.
En Nueva York vivió una década. Su estancia en la ciudad fue clave para su quehacer artístico. Eran años de efervescencia cultural y la artista nacida en Cuba vivió de cerca el fenómeno de movimientos artísticos y de colegas de vanguardia.
Durante aquellos años, su obra incorporó ciertos elementos propios del minimalismo. Comenzó a trabajar con lienzos más lisos y con paletas de colores en escala de grises.
Su espíritu independiente e innovador la llevó a transgredir lo minimalista. En Estados Unidos, Sánchez dio vida a sus obras más emblemáticas: las pinturas tridimendionales que forman parte de su serie “Topologías eróticas”.
Una artista singular
Zilia Sánchez explicó una vez que pintaba con sentimiento, y que el sentimiento se encuentra en el interior de uno. Consultada sobre por qué seguía haciendo obras a pesar de su vasta trayectoria, dijo que porque lo necesitaba, que iba al estudio porque tenía las piezas “dentro” de ella.
En diálogo con la prensa, María Cristina Gaztambide describió a Zilia como una artista única en el arte moderno caribeño y latinoamericano. La directora del Museo de Arte de Puerto Rico indicó que uno de los grandes méritos de la cubana fue articular la abstracción geométrica, el constructivismo y las posturas feministas.
Sus pinturas multidimensionales combinaban todo esto y más. Eran lienzos que se proyectaban hacia el exterior gracias a soportes de madera en los que se colocaban. Y también se proyectaban las imágenes generando un efecto sugerente y cargado de erotismo.
Su influencia en Puerto Rico
Tras su paso por los Estados Unidos, Zilia llegó en 1971 a Puerto Rico, país en el que viviría hasta el final de su vida.
Allí siguió creando y ejerció un rol fundamental para el desarrollo de las artes plásticas en el país. En especial lo hizo como docente: dio clases en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico y en la Liga de Estudiantes de Arte de San Juan.
Reconocimiento tardío
Con el paso del tiempo, el reconocimiento que supo tener durante los años 50 y 60 fue menguando. Durante décadas, Zilia Sánchez Domínguez pasó prácticamente desapercibida en el círculo artístico por fuera de Puerto Rico.
Pero la situación cambió en los últimos años. Sobre todo, gracias a una serie de exhibiciones que se realizaron en Nueva York entre 2013 y 2016.
Uno de los puntos más altos de su trascendencia tardía se dio en 2019, cuando se expuso la retrospectiva “Zilia Sánchez: Soy Isla”. La exhibición fue presentada en la Phillips Collection en Washington, DC, y luego en El Museo del Barrio de Nueva York y en el Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico.
Zilia Sánchez Domínguez falleció el 18 de diciembre de 2024 en San Juan, Puerto Rico. Tenía 98 años. Deja tras de sí una producción artística sin igual, que refleja su propia mirada del mundo y su carácter innovador para el arte.