Entre las piezas robadas se encuentran obras de Tarsila do Amaral, Alberto Guignard, Di Cavalcanti y Michel Macreau. 2 de las piezas llegaron a las manos de Eduardo Costantini, quien aseguró que las compró de buena fe a una galería brasileña y que las obras fueron debidamente registradas.
Brasil fue testigo de uno de los mayores robos de arte latinoamericano de los últimos tiempos. Fue entre 2020 y 2022, cuando Geneviève Coll Boghici, viuda del marchante Jean Boghici fue estafada y extorsionada por su propia hija y un grupo de cómplices. Entre transferencias, joyas y obras de arte, el motín superó los 140 millones de dólares.
Los antecedentes
Jean Boghici fue una de las figuras fundamentales del arte brasilero del siglo XX. Nacido en Rumania en 1928, llegó a Brasil tras la Segunda Guerra Mundial y, con el transcurso de las décadas, se convirtió en un renombrado galerista, marchante y coleccionista de arte.
Falleció en 2015 y su fortuna y su colección quedaron en manos de su esposa, Geneviève Coll Boghici. 7 años más tarde, en agosto de 2022, la propia Geneviève se acercó a una comisaría de Río de Janeiro y, acompañada por un abogado, realizó una particular denuncia: dijo que había sido víctima de robo y extorsión.
La policía comentó más tarde que la mujer tenía miedo de denunciar a su hija, la modelo, actriz, cantante e influencer Sabine Boghici. Pero lo cierto es que ella había planeado el robo a su madre y lo había ejecutado acompañada por una banda de cómplices.
Los detalles del caso
Geneviève es conocida, entre otras cosas, por ser adepta al espiritismo y a los rituales místicos. Un día de enero de 2020, una mujer que se presenta como vidente se le acercó en la calle y le dijo que su hija corría un grave peligro y que, si no hacía nada para evitarlo, moriría pronto.
Geneviève le creyó, quizás consciente de los antecedentes de problemas psicológicos, psiquiátricos y depresivos de su hija. Por los primeros “tratamientos espirituales”, le transfirió a la vidente y a su hijo una suma de casi 1 millón de dólares.
Los tratamientos “debían” continuar, por lo que la viuda del marchante siguió haciéndoles llegar dinero. En simultáneo, su hija empezó a sacarle del hogar obras de arte, alegando que estaban malditas y que debían ser “rezadas”.
Con la pandemia como excusa, Geneviève fue aislada del exterior y de su entorno. Su hija despidió al personal doméstico que la acompañaba. A medida que comenzaba a sospechar, el encierro y las amenazas empeoraban: la propia Sabine llegó a colocarle un cuchillo en su cuello a su madre.
Los delincuentes
Se desconoce con claridad cómo fue que Geneviève logró acudir a la comisaría. Lo cierto es que en 2022, y con 82 años, denunció lo sucedido. Y las autoridades comenzaron a investigar.
Sabine fue la primera detenida. También detuvieron a la vidente, Rosa Stanesco Nicolau, quien resultó ser la pareja de Sabine. Los otros integrantes de la banda son Gabriel Nicolau Traslaviña (hijo de Rosa), Jaqueline Stanesco (prima de la vidente), Diana (hermanastra que también se hacía pasar por vidente) y su padre, Slavko Vuletic.
Sabine resultó encarcelada pero quedó en libertad en marzo del 2023. Falleció en septiembre del mismo año, tras caer de un quinto piso de un edificio en Río de Janeiro. La hija de Geneviève sobrevivió al impacto, pero murió horas más tarde por las heridas producidas. Por una carta que le dejó a su ya entonces esposa Rosa, se cree que fue un intento de suicidio.
Recuperaciones
La investigación de la policía brasilera detectó que Geneviève realizó un total de 39 transferencias en el marco de la estafa. También que le fueron sustraídas 16 obras de arte y una serie de joyas y alhajas.
Considerando todo, la estafa alcanzó los 142 millones de dólares. Entre las piezas robadas se encontraban obras de Tarsila do Amaral, Alberto Guignard, Di Cavalcanti, Michel Macreau, Emeric Marceir, Cícero Dias y Kao Chi-Feng.
Algunas piezas fueron recuperadas. Es el caso de “Sol Poente”, cuadro de do Amaral valuado en 48 millones de dólares que se encontró debajo de la cama de Rosa, la presunta vidente.
También se rescataron “O Sono” y “Pont Neuf”, ambos de Tarsila y valuados en 58 millones y 29 millones de dólares, respectivamente.
La palabra de Costantini
Al momento en que se dieron a conocer los hechos, también trascendió que Eduardo Costantini, el fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, estaba involucrado, aunque de forma indirecta e inintencional.
La policía de Río de Janeiro informó que Costantini había comprado 2 de las 16 obras que Sabine le robó a su madre. Las piezas en cuestión son “Elevador Social”, de Rubens Gerchman, y “Maquete para Meu Espelho”, de Antonio Dias, ambas valuadas en 300 mil dólares cada una.
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires emitió un comunicado oficial en el que indicó que Costantini había adquirido las obras en 2021 a través del galerista Ricardo Camargo. Y aclaró que las piezas eran 4, todas de la colección Boghici (2 cedidas anteriormente al galerista de forma “oficial” y 2 vendidas por Sabine).
Costantini afirmó que compró las piezas de buena fe y que hizo el registro debido. En declaraciones con la prensa, compartió que nunca le había pasado algo similar en sus más de 50 años de trayectoria como coleccionista.
Además reveló que, al enterarse de lo sucedido, se puso en contacto con Geneviève, a quien conoce desde hace décadas (también conocía a su marido). Y que la viuda de Boghici le hizo saber que ni él ni el galerista tenían la culpa de lo ocurrido, y que no pondría reparos de ningún tipo para que las piezas en cuestión sean exhibidas en el Museo.