
Las gafas de sol con marcos de colores tienen algo que rompe con lo habitual. Durante mucho tiempo, lo más común fue ver marcos negros, marrones o metálicos. Pero en los últimos años, los colores empezaron a ganar espacio. No se trata solo de usar algo llamativo. Es una forma de sumar un toque personal, de salir del esquema sin necesidad de armar un look excéntrico.
Colores como el verde, el azul, el bordó o incluso algunos tonos pastel permiten que las gafas de sol dejen de ser un elemento neutro. Siguen cumpliendo su función de protección, pero también pasan a tener un rol expresivo. Se transforman en un detalle que le da carácter a lo que uno lleva puesto.
Diversidad sin estridencias
Aunque se asocien con lo llamativo, muchas gafas de sol con marcos de colores están pensadas con equilibrio. No son fluorescentes ni tienen brillos exagerados. Los diseños suelen buscar un punto medio: destacar, pero sin molestar. Por eso funcionan bien con ropa clara, con básicos o con combinaciones neutras.
También hay variedad en la intensidad del color. Algunos modelos apuestan por tonos fuertes, pero mates. Otros van por colores más suaves, casi transparentes. Incluso dentro de un mismo color, como el azul, se pueden encontrar versiones profundas o celestes casi grises. Esa variedad permite que más personas se animen a usarlas sin sentirse fuera de lugar.
Una elección que dice algo
Llevar gafas de sol con marcos de color también es una forma de mostrar cierta actitud. No es un accesorio que se elige por inercia. Quien las usa probablemente pensó en esa decisión. Y eso se nota. A veces alcanza con ese detalle para que alguien parezca más seguro, más relajado o más conectado con su estilo.
El color también puede acompañar estados de ánimo o momentos del día. Un marco verde oscuro puede funcionar para algo más formal, mientras que un rojo suave suma energía en un día tranquilo. Hay algo lúdico en elegir según el ánimo, como si las gafas de sol fueran una forma de lenguaje no verbal.
No son para todos los días, pero tampoco para una sola vez
Un miedo habitual con este tipo de modelos es que cansen. Que el color pierda gracia después de unas puestas. Pero eso no siempre pasa. Si se elige bien, pueden funcionar como parte estable del guardarropa. Quizás no para cada día del año, pero sí como una opción fuerte dentro de un conjunto más amplio.
También hay quienes tienen más de un par. Uno neutro para todos los días y otro de color para momentos donde se quiere algo distinto. En esos casos, las gafas de sol coloridas funcionan como un recurso extra, algo así como un comodín que cambia el tono del conjunto sin necesidad de cambiar toda la ropa.
Combinaciones posibles
Aunque parezca que limitan, los marcos de colores permiten más combinaciones de las que se cree. Un marco azul puede ir con blanco, gris, beige o incluso con negro. Un marco bordó se puede usar con tonos tierra, rosa viejo o azul oscuro. No hace falta buscar coincidencias exactas. A veces, el contraste suave es lo que mejor funciona.
Algunos marcos resaltan más en ciertos rostros, pero no hay reglas fijas. Si el color acompaña el gesto y la actitud, se vuelve parte del estilo de forma natural.
Un recurso para cortar lo uniforme
En un look muy neutro, donde todo parece en el mismo tono, las gafas de sol con marcos de colores pueden ser ese detalle que cambia todo. No hacen falta accesorios grandes ni prendas llamativas. Solo ese toque basta para que el conjunto se vea menos plano.
También pueden funcionar como punto de entrada al color para personas que no se animan a usarlo en la ropa. Es más fácil incorporar un marco verde o violeta que una prenda entera. Y muchas veces, eso abre la puerta a explorar otras combinaciones en el futuro.
Se pueden usar sin necesidad de ser excéntrico
Una idea que circula es que los marcos de colores son solo para personas que se visten “raro” o muy llamativo. Pero eso no es real. Hay diseños muy sobrios que solo cambian el tono del marco y nada más. El resto se mantiene clásico: forma recta, lentes oscuros, patillas finas.
Es decir, se puede sumar color sin renunciar al equilibrio. No hace falta tener un estilo extravagante para usar algo distinto. Y eso es lo que muchas marcas están trabajando: modelos que proponen algo nuevo sin romper con todo lo anterior.
Al final, las gafas de sol con marcos de color tienen algo que ayuda a reforzar una identidad. Permiten salir del gris sin dejar de ser uno mismo. Además, como son menos comunes, tienden a destacar más. No por exceso, sino por diferencia. Y eso, en contextos urbanos donde muchas personas se visten parecido, puede hacer que alguien quede más presente en la memoria de los demás.