Los lentes, como accesorio de moda

Desde la música disco, tan popular en varios momentos y marcando una tendencia, aseguraba toneladas de glamour en la pista de baile y, gracias a la televisión, todo el mundo pudo ver a grupos como The Jackson Five, Abba o Sister Sledge bailando con ropa vistosa y colorista. Salir era sinónimo de vestirse a la última. Las gafas se decoraban con bisutería y piedras de colores. Las formas se teatralizaron y se comercializaban monturas divertidas en un surtido de formas poco usuales y, en ocasiones, extrañas.

Las gafas de aviador de la década de 1930 volvieron a ponerse de moda en los ochenta. Aunque se diseñaron muchas variaciones, las Ray Ban de montura dorada tenían la última palabra en cuanto a gafas de sol. Las Polaroid, que disponían de un filtro polarizado, también tuvieron mucha aceptación durante esta década. Este recubrimiento filtraba los rayos ultravioletas y reducían el deslumbramiento y la distorsión cromática.

Durante estos años, la ropa era formal y apta para llevarla a la oficina. Yves Saint Laurent diseñó un traje para mujeres qque en muchos aspectos se parecía al masculino. Las chaquetas llevaban hombreras y la moda capilar femenina imponía la permanente o el cardado. Las gafas de pequeño tamaño no hubieran resultado adecuadas a estos estilos grotescos, y por el contrario, tendían a ser grandes, severas y de formas básicamente angulosas.

Desde los años sesenta, los fabricantes de monturas dejaban constancia de su nombre en el interior de la patilla. No obstante, durante esta década y también en los setenta y ochenta, las marcas empezaron a hacerse más visibles. Así, podían verse en la parte externa de la montura, donde llamaban más la atención. Además de perfumes, maquillaje y bolsos, las grandes firmas de moda incluían las gafas en sus colecciones, lo que constituía una fórmula infalible para triunfar: no todo el mundo puede permitirse un traje de Chanel o un vestido de noche de Christian Dior, pero las gafas de sol están al alcance del bolsillo de todo el mundo. Durante los años noventa, un número cada vez mayor de fabricantes de gafas y empresas de moda firmaron contratos para que los primeros pudieran utilizar el nombre de diseñadores famosos. Esta circunstancia tuvo una consecuencia clara en el diseño de las gafas: los nombres se hicieron mayores y se incluían los símbolos característicos de cada marca.

Otro tipo de gafas que se puso a disposición del gran público en este periodo fueron los modelos deportivos. Leonardo da Vinci había inventado las gafas de submarinismo en una fecha muy temprana, el año 1500, si bien su uso no se popularizó hasta el siglo XIX. El creciente número de aficionados al esquí propició la aparición de gafas especiales para este deporte a finales de los años sesenta. Las lentes de estas gafas bloquean los rayos ultravioletas y la montura se ajusta perfectamente, como si fuera una máscara. Para los ciclistas se desarrolló una montura ultraligera de termoplástico resistente. En los años noventa, este amplio abanico de modelos deportivos ya no estaba reservado a los atletas profesionales, sino que empresas como Oakley las ponían a disposición de todos.

Durante los noventa, la prioridad había sido la montura. De hecho, esta no cambiaba mucho y a menudo se utilizaban modelos con diez o veinte años de antigüedad para dar una imagen retro. Esta moda sigue en vigor. A pesar de esto, en este inicio del siglo XXI se buscan de nuevo modelos originales. En el mercado aparecen cada vez más gafas de formas inusuales y se hace hincapié en el diseño de la montura. Por ejemplo, existen diseños en los que la mitad de la lente sobresale de la montura y otros que recuerdan a las gafas de varillas cerradas del siglo XVIII, solo que ahora las patillas están formadas por dos elementos. Otro estilo sería la actualización de las primeras gafas con aro frontal. El siglo pasado nos ofreció infinidad de variantes de las familiares gafas de patillas y es probable que se sigan desarrollando todo tipo de modelos de esta clase durante este siglo.

Las gafas, tanto las graduadas como las de sol, son el accesorio de moda más popular de nuestra época. Sin embargo, estos instrumentos han tardado 700 años en adquirir la forma que conocemos hoy. A lo largo de los siglos se ha inventado una enorme cantidad de formatos: piedras de lectura, gafas de remache, gafas de puente, gafas de cordones, manocles y monóculos, gafas de tijera, impertinentes, gafas de peluca…

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